Capítulo 78: Es una niña.
El aire en la sala de hospital era pesado, saturado de incertidumbre y la mezcla de aromas a desinfectante y esperanza. Yo, Enzo, me encontraba sentado en una de las sillas del corredor, con la cabeza entre mis manos, sintiendo el peso de cada segundo que pasaba sin noticias claras de Brooke. La culpa me carcomía; cada imagen de ella en estado crítico se repetía en mi mente, y el silencio de esos pasillos solo aumentaba mi desesperación.
Finalmente, un médico se acercó al grupo reunido en la sa