Capítulo 75: Encuentro vacío.
El aire gélido se colaba por la puerta abierta, pero la presencia que aguardaba afuera era más escalofriante que el frío cortante del bosque.
Alessandra estaba de pie en el umbral, su silueta recortada contra la penumbra, con el cabello despeinado y una sonrisa burlona en los labios. Su expresión era de puro placer malicioso al verlas congeladas en su lugar.
—¿Qué pasa? —se burló, cruzándose de brazos—. ¿No pensaban marcharse sin despedirse de mí, verdad?
Alessia sintió una oleada de rabia trep