Capítulo 20: Desmoronados.
Narra Brooke.
Habíamos llegado a mi casita provisional, él se veía enorme en cada rincón en el que se paraba. Mi mesa se reducía ante su excesiva montaña de músculos. Yo cociné y él no hizo más que mirarme serio, como si estuviese calculando.
La cena transcurrió en una calma cómoda, llena de silencios que decían más que las palabras. A pesar de todo, había algo reconfortante en estar con Enzo, en sentir su presencia después de tanto tiempo intentando evitarlo. Pero también era un recordatorio