La casa de Ivanna fue un sueño para Jelena, nunca había sentido un hogar con tantas energías positivas. Su cuñado Gael la recibió con los brazos abiertos. Gema se convirtió en su mejor amiga, alguien en quien confiar Catherine, la mamá de sus hermanas, la acogió como una hija más; lo que le provocaba extraños deseos de llorar al recordar que, desde que su madre murió, no se había sentido tan querida y aceptada. Le gustaban los niños y la señora Petrov, hasta la señora Harrison, el ama de llaves