Las gotas de lluvia tamborileaban a un ritmo constante sobre el lienzo mientras Cathleen y Xavier permanecían hombro con hombro, atrapados en una tensa tregua bajo su paraguas compartido. La fuente frente a ellos, un espectáculo de mármol, manaba ajena a la tensión que se acentuaba con cada latido.
"Estoy segura de que a tu novia le encantaría este lugar", aventuró Cathleen, con su voz cortando la lluvia torrencial con genuina curiosidad.
La respuesta de Xavier fue rápida, con un tono cortante.