El teléfono era un peso frío en la mano de Xavier mientras marcaba el número familiar. La voz de Caleb, siempre eficiente, crepitó al otro lado. "Tengo el iPad más nuevo", dijo con firmeza. "Voy de camino a casa".
"Bien", espetó Xavier, terminando la llamada con un gesto del pulgar. Salió del refugio de la habitación que compartía con Cathleen, solo para encontrar a Olivia languideciendo en el pasillo, su presencia como una sombra que helaba el aire.
Xavier entrecerró los ojos al verla; la irri