Freya tuvo un sueño muy largo.
En su sueño, sus hijos, que por lo general eran sensatos, lloraban sin parar hasta que se les pusieron los ojos rojos y sus voces se volvieron roncas. Era inútil, por mucho que los consolara.
Su madre, muerta hace mucho tiempo, no dejaba de saludarla y decirle: "Freya, ¿no me extrañas? Ven aquí".
Hope y Aaron no dejaban de tirar de ella y se negaban a dejarla ir.
En ese momento, Declan apareció de repente.
Estaba furioso y quería llevarse a Hope y a Aaron. "Freya