Arthur.
Llegamos a Villa Fontana, a la residencia de mí ahora socio Dylan Castillo. Mi pequeña esposa está algo distraída y eso que aún no hemos entrado a la fiesta. Mis ojos recorren su cuerpo, realmente se ve deliciosa y ese vestido la hace ver bella, sexi, hermosa y linda para mí. Deseo desnudarla y hacerla mía, hasta saciarme de ella.
Debo controlar la Bestia que hay en mí.
Me aguantare las ganas hasta que termine la fiesta.
—¿Estas bien?—. Pregunté preocupado al verla frunciendo el ceño