CAPÍTULO 104: CONOCIENDO A LA SUEGRA
Los nervios me carcomen en lo que vamos camino al aeropuerto para recoger a mi madre y a mi hija. Hace más de dos meses que no la veo, ella no se espera verme con semejante barriga y es que no tuve la oportunidad de decírselo antes. Tal vez cuando me vea se sorprenderá, pero estoy segura de que se pondrá muy feliz.
Maxwell toma mi mano con suavidad y al darse cuenta de que estoy nerviosa, deposita un dulce beso en mi frente.
—Tranquila, ella va a estar feliz