49. Joven, exitosa y hermosa
Los nervios la recorrieron de pies a cabeza, era imposible no sentirse así. Su mañana había comenzado maravillosamente bien, puesto que despertó sin náuseas matutinas.
Las únicas malas noticias que tenía, es que el vestido que había comprado semanas atrás para ese evento, ya no le cerraba. Intentó cerrarlo por la fuerza, pero vientre y caderas no cooperaban.
—Se ha encogido, claro. Estos últimos días el clima ha estado húmedo y nublado, por eso es que se hizo más chiquito —excusó, quitándose el