13. Placer en las alturas
Saludó a lo lejos al hombre que estaba esperando ansiosamente. Lo miró un poco aturdida, no sabía porqué su corazón comenzó a latir tan rápido de pronto.
Llevaba unas gajas oscuras e iba vestido para arrancar suspiros, se veía elegante y varonil. Despertó sus instintos primarios: el deseo.
—Hola, perdón por la demora. ¡El abuelo no dejaba de insistir sobre nos...! —Se calló repentinamente, como si hubiera dicho algo que no debía.
Ladeó la cabeza y le hizo un gesto con la mano para que siguiera