Se sentó frente a ella.
La miró.
“Gracias por venir,” dijo.
“Di lo que necesitas decir,” dijo. No sin amabilidad. Solo directo. Había terminado con las cortesías que retrasaban la verdad.
Tomó aire.
“Tenía veinte años cuando nació Jonah. El nombre de su madre es Grace. Estuvimos juntos un año.