“Ella misma te lo dijo,” dijo Leo. “Antes de que publicara.”
Estaba al otro lado de una mesa pequeña de la cafetería del edificio Harlow, treintaipico, con la quietud particular de un periodista que había aprendido a escuchar más de lo que hablaba. Tenía una libreta que no estaba usando. No la necesitaba. Era el tipo de persona que recordaba todo.
“Así es,” dijo Cloe.
“Y me lo estás diciendo porque.”
“Porque pediste el panorama completo antes de publicar algo,” dijo. “Este es el panorama comple