Mundo ficciónIniciar sesiónEn la suite del hotel Diana y Luciano estaban frente a frente, ella lo había abofeteado y él sin hacer nada soportó la afrenta, era consciente de que se lo merecía.
—Ahora es mi turno de hablar Diana —increpó Luciano, mirándola a los ojos.
Ella respiraba agitada, su pecho subía y bajaba.
—Tienes cinco minutos —espetó—, debo llegar con puntualidad a mi empresa, no puedo andar perdiendo el tiempo —resopló.&nb
Luciano hizo una jugada maestra. ¿Qué opinan? No olviden dejar sus comentarios.







