DYLAN
—¡Son taaan lindos! —Harper exclamó con entusiasmo.
Una de las nutrias en el grupo se movió, hundiendo su hocico en el lado de otra nutria.
—Súper lindos —agachado junto a Harper, estudiamos a las tres nutrias dormidas a través del cristal.
Ada se quedó atrás, con los brazos cruzados, mirando a la distancia. Mi pecho se apretó.
Harper se apartó del cristal. —¿Cuándo llegarán?
—En cualquier momento. Quedamos en encontrarnos aquí mismo, frente a las nutrias.
—Espero que les guste —su