La esperada humillación no llegó, en cambio, se escucharon fuertes gritos de dolor.
Elena abrió cuidadosamente los ojos y vio a los tipos tirados y retorciéndose en el suelo.
—¡Lárguense de una vez!
El hombre que estaba delante de Elena habló fríamente, asustando a los demás para que huyeran.
Silvio.
Aunque no lo vio de frente, solo con esa figura de espaldas, Elena ya lo reconoció.
No esperaba que el hombre al que pensó en el momento crucial apareciera así frente a ella y la salvara.
—Eres real