Elena la miró sin decir una sola palabra, y fue Julian quien comenzó a reprocharle.
—No creas que por tener algo con Silvio puedes hacer en realidad lo que quieras. No olvides que la última vez empujaste a Paula y Silvio no te defendió.
Al oír esto, Elena soltó una risita burlona. Al principio, se sentía un poco culpable, independientemente si su fuerza habría hecho caer a Paula, sí la había empujado.
Pero ahora, las palabras de Julian eliminaron por completo cualquier rastro de culpa en su cora