—¿Por qué no…dijiste nada, Jared?—Alice aún estaba un poco en shock, pero de nuevo le atormentaba el silencio de Jared ante Robert. Sin duda alguna no decir nada no era la mejor solución, pues eso daba pie a que Robert imaginara más.—Pensará que siempre hemos hecho esto.
—Me quedé tan mudo como tú, Alice.
—¡¿Y si ahora él se niega a darme el divorcio?! ¡Tienes que hablar con Robert!—Alice temía que el arrogante e impulsivo Robert Graham de orgullo y ego herido hiciera algo con relación a lo que