Capítulo 20

Voy resguardada de los malditos hombres de Emilio. Dejo caer mi cara hacia la ventana del auto; con la mirada perdida veo hacia los vehículos que pasan a lado de este maldito carro. La pistola se ha encargado de cubrirme con una frazada evitando que esos hombres me vean, ya que mi vestido quedo destrozado. 

Suspiro… suspiro... suspiró profundamente.

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