—¿Anastasia? ¿Eso es cierto? —preguntó uno de los inversionistas, el señor Novikov, a mi madre—. Solo te recuerdo que la empresa no te pertenece por completo. Desde que tu esposo murió, hay un consejo de inversores, el mismo que escogió a Viktor como CEO de la empresa. No puedes simplemente despedirlo o reemplazarlo sin nuestro consentimiento.
—Tan inteligente como tu padre… —dijo mi madre, no como halago, más bien como reproche—. Vámonos...
Tomó a Alexa del brazo, motivándola a retirarse y de