Antes de que ella pudiera responder la pequeña Zoe empezó a llorar con fuerza, incrementando los nervios en Aitana, que se apresuró a amamantarla para que dejara de llorar y sorprendiendo a las dos personas que estaban afuera de la puerta y habían alcanzado a escuchar el corto llanto de la bebé.
Dominic frunció el ceño desconcertado, preguntándose si había escuchado bien, si algo así era posible o su mente le estaba jugando una mala pasada, pero al recordar lo que había sentido antes y los ca