Punto de vista de Elena
Me quedé mirando mi reflejo en el espejo de cuerpo entero y apenas reconocí a la mujer que tenía delante.
El vestido que llevaba puesto era azul medianoche, diseñado a medida, ajustándose a mis curvas antes de caer hasta el suelo como agua líquida.
Por fin había llegado el día de la gala, y estaba tan nerviosa que sentía que podía desmayarme en cualquier momento. Mi cabello estaba recogido en un elegante moño, y diamantes brillaban en mis orejas y alrededor de mi cuello.