En el lujoso despacho que perteneció al señor Kigman, se encontraba Carlota y toda la familia reunidos con los abogados escuchando con atención lo que tenían que decir.
Noelia esperaba recibir una buena noticia, el dinero que tenía debía servir para algo en ese momento.
—Hable ¿pueden sacar a mi esposo de ahí? —preguntó Noelia impaciente.
—Lamento mucho decirles que no es posible.
—¿Me está diciendo que todo el dinero que tiene mi esposo no sirve de nada? —Habló Noelia alterada
—Es una acusa