18 Un milagro.
Quince minutos, eso fue lo que le llevo a Dulce contactar con Pedro, quince minutos le fueron más que suficientes a la reina para acabar con Verónica, pues lo que la reina decía en Chicago, se cumplía a la brevedad.
— ¿Segura que está muerta? — Horus rompió el silencio que flotaba en todo el departamento, provocando que Valentina lo vea incrédula.
— Pregúntale a Pedro, le volaron la cabeza estando a su lado. — no pensaba sentirse mal por decir aquello, no cuando sus gemelos habían encontrado