—Ok, luego te aviso Romina
Él sabía que ese dinero le ayudaría muchísimo, pero sabía que para obtenerlo debía posar para esa revista, así que debía pensarlo muy bien
—Bueno mientras lo piensas vamos a grabar que tenemos días perdidos, ven sígueme que esta vez será en una sala
Él comienza a seguirla hasta una de las salas de un apartamento del mismo edificio, al llegar, se encuentra con una chica y enseguida Romina los presenta
Los dos se estrechan la mano, de pronto entran dos camarógrafos