—Prométemelo —susurró Sofia, secándose las lágrimas—. Prométeme que no me dejarás nunca más —dijo ella con la barbilla temblorosa y él asintió con la cabeza como un niño sumiso.
—Lo prometo —dijo con voz áspera cuando ella lo abrazó con fuerza y él la abrazo de nuevo Cerrando los ojos pudo sentir que el dolor en su corazón se disipaba lentamente.
Le frotó la espalda mientras ella se calmaba un poco. Abrió los ojos. La sensación de que alguien lo miraba hizo que sus ojos se movieran en esa direc