Capítulo 43
Luciano se llevó la mano a la mejilla donde lo había golpeado. Su respiración era rapida y sus ojos estaban rojos llenos de lágrimas.
—Déjame explicarte, por favor… —dijo con la voz quebrada, estirando la mano hacia mí —. No es lo que piensas.
Me reí fingiendo que estaba en control.
—¿Ah no? —le dije, mirándolo con rabia—. Entonces dime…¿Qué es? ¿no necesitabas un bebé para que tu abuelo no te quitara la herencia?
Su mandíbula se tensó. Bajó la mirada un segundo, esa sola pregunta l