Kaia
En el momento en que me quedé de pie en su jardín, las flores en plena floración eran hermosas. Estaba segura de que le había indicado al jardinero que las cuidara con esmero y total atención.
Me gustaba esa vista tan hermosa. Si estuvieras en mi lugar, entenderías a qué me refiero. Es difícil odiar algo tan bello. Es como si no pudiera apartar la mirada de las flores.
O quizá es porque no puedo irme de este lugar, así que es mejor disfrutar lo que hay aquí, al menos lo que vale la pena ap