Leo
Desde ese encuentro, no me he sentido tranquilo.
No es el tipo de inquietud que hace que alguien esté un poco nervioso o que le impida dormir por la noche. Esto es más doloroso. Más perturbador. Se siente como si algo estuviera rascando constantemente dentro de mi cabeza, lo suficiente como para hacerme perder el enfoque.
La cara de Erick seguía apareciendo.
No solo su rostro, sino la manera en que se paraba, cómo protegía a ese niño, la forma en que me miraba sin ningún rastro de culpa. To