Mi mamá continúa durante unos minutos mientras yo termino la mayoría de los platos, haciendo ruidos Mmm . Pero cuando llaman a la puerta, me emociona tener la excusa para colgar. Podría besar a quien esté al otro lado, probablemente a Evelyn, que está eternamente despistada y deja atrás chaquetas y carteras.
—Mamá, me tengo que ir. Hablar pronto.
—No tienes que ser tan brusca, Jenn—, la regaña.
—Te amo—, digo, segundos antes de presionar el botón rojo con particular satisfacción.
—¿Olvidaste t