El sol de la mañana se filtraba a través de los ventanales del penthouse, pintando el suelo de oro líquido. Pero yo no podía disfrutarlo. Mi mente estaba en otro lugar, en otro tiempo, en otra vida.
Habían pasado tres semanas desde la caída de Samuel, y aunque el mundo exterior seguía girando, dentro de mí todo permanecía en suspenso. Las revelaciones sobre mi origen, la verdad sobre mi madre, el encuentro con Miguel... todo se arremolinaba en mi cabeza como un torbellino del que no podía escap