Anashia
Mamá llevaba días sintiéndose mal, así que la llevé al hospital Alemán para que le hicieran un chequeo médico. Mientras caminaba por el amplio predio del hospital, me dirigí hacia el árbol de nancite.
—Wao, está lleno de fruta—dije para mí misma mientras observaba a mi alrededor. Al hacerlo, vi a una pequeña niña a mi lado. Era delgadita y llevaba un gorro en su cabecita. Mi corazón se encogió al ver las ojeras marcadas en sus ojos.
—Yo las recojo y se las doy a mi mami para que prepare