Mundo ficciónIniciar sesiónEl cielo de nuevo estaba nublado, tan gris y desolado tal cual era el animo que Isobel estaba experimentando, Jenica limpiaba la vieja casona de Ferka, quien, en un gesto generoso, se las había cedido al no serle ya de utilidad alguna a él, después de todo, ahora era un vampiro, la hermosa monja, había decidido que lo mejor era ocultarse de la vista de los cazadores en lo que las cosas volvían a la calma, y la casona donde se hallaban era el lugar perfecto p







