Capítulo 123 —El Silencio de los Culpables
Fuera de la casa, el aire parecía haberse estancado, volviéndose denso y difícil de ignorar. Aurora intentaba, con un esfuerzo sobrehumano, no sucumbir ante el peso de las miradas que sentía clavadas en su espalda como alfileres de hielo. Estar junto a Dilan siempre había sido su refugio; el contacto con el Alfa era como sumergirse en una corriente de agua tibia, una experiencia reconfortante, física y, sobre todo, real. En los brazos del lobo, Aurora r