POV Lola De Rossi
Llegamos a la finca al mediodía. El camino serpenteaba entre viñedos interminables, colinas verdes que olían a tierra fértil y uva madura. El sol de Sicilia quemaba, pero el aire era seco, limpio. Los trillizos dormían en el asiento trasero del auto alquilado, agotados por el trayecto desde Taormina. Carla conducía en silencio, lanzándome miradas de reojo cada pocos minutos.
—No hay vuelta atrás —dijo al fin, deteniendo el motor frente a la verja de hierro forjado.
Asentí. Mi