Mundo de ficçãoIniciar sessãoSus besos, sus caricias, me hacen sentir ¡viva!, sentir su dura erección rozar mi sexo hace que gima.
¿Pero qué estoy haciendo?, ¿Acaso estoy loca?, no he estado con mi esposo, mucho menos con él, además ¿Por qué acepto sus besos si soy una mujer casada? Me separo de sus deliciosos labios.
—Esto.. no.. está… bien.. detente Gabriel... — digo entrecortado por la falta de aire, Gabriel se separa







