Esa maldita palabra que salió de los labios de mi esposa me hizo imaginar miles de escenarios, Tuve que tomarme un par de minutos para tratar de regular mi respiración, joder era difícil volver a la normalidad, más viendo a mi mujer contoneando el trasero mientras se bajaba de la limusina, le di un fuerte azote y ella gritó.
—¡Adriano!
—ja, ja, ja, sonreí en grande porque estoy seguro de que eso fue captado por algún paparazzi, ya que estaban en la entrada, bajé del auto y Tomé la mano de mi es