¡Princesa, obedece a tu padre, yo sabía muy bien a lo que me exponía, así que no te preocupes por mí, yo puedo aguantar esto y mucho más! Pero necesito que tú estés bien, prométeme que comerás, dormirás y trabajarás como siempre, si tú estás bien yo lo estaré.
—no pude más que asentir con la cabeza, moría de ganas por correr y abrazarlo para despedirme, pero estaba rodeado de toda mi familia.
—no negaré que me sorprendió mucho lo que Adriano le dijo a mi hija, luego de escuchar sus palabras, el