CAPÍTULO 85 - La perla fugitiva. Parte 11
La Reclamación
(Punto de vista de Catalina)
Los cinco Jefes abandonaron el santuario en silencio, las pesadas puertas se cerraron tras ellos con un último y resonante estruendo.
Ahora solo quedábamos Álvaro y yo.
Seguía atada al altar de mármol: las muñecas atadas por encima de la cabeza, las piernas abiertas y sujetas a las esquinas. Mi cuerpo era un desastre de cera seca, marcas rojas y mis propios fluidos. Respiraba con dificultad, temblaba, mi vagina aún palpitaba por la excitación constant