CAPÍTULO 5 — La ladrona de perlas de papá. Parte 5
Criando al Guardián
Punto de vista de Riley
La tensión en el ático era tan densa que casi se podía asfixiar. Mamá se quedó allí, paralizada, mirando mi cuerpo desnudo, aún cubierto del semen de Luciano, el mapa brillante que me quemaba la espalda y su enorme pene todavía medio erecto y reluciente.
—¿Te acostaste con mi hija? —La voz de mamá se quebró de rabia e incredulidad—. ¡Luciano, se suponía que yo era tu esposa! Y Riley… ¡putita, dijiste que estabas en casa de tu amiga!
Antes de que pudie