El día había pasado rápidamente, y en un pestañeo ya era las 3 de la tarde del día sábado, Amara no podía negar que se sentía bastante aburrida ya que su móvil se había quedado sin batería y no podía escribir con su hermana , mientras que Carol no ha vuelto a crear problemas y Alexander estaba muy metido en sus negocios.
Pero la tranquilidad de la mujer terminó cuando las puertas de la habitación fueron abiertas por el mismo demonio con el rostro encantador de un Ángel.
Para las 20:00 horas pu