Mundo de ficçãoIniciar sessãoDana sabía que su decisión de vender las acciones de la empresa de Catalá había enfurecido a Felipe. Había jugado una carta arriesgada, pero necesaria, para liberar a la empresa del control que él ejercía. Aunque la empresa estaba al borde de la quiebra, bajo su nueva dirección extranjera, tenía el potencial de renacer.
Felipe no pudo ocultar su descontento con la decisión de Dana. Para él, la empresa de Catalá era más que un simple activo; era una pieza clave en su red de operaciones.







