Mundo de ficçãoIniciar sessãoDana estaba sentada en el borde de la cama, con el teléfono en la mano, esperando pacientemente a que la línea segura se conectara. Había tomado todas las precauciones necesarias: el dispositivo estaba encriptado y el canal era imposible de rastrear. Felipe era inteligente, pero incluso él tendría problemas para interceptar esta llamada. Cuando finalmente escuchó la voz de su madre al otro lado de la línea, una mezcla de alivio y preocupación la invadió.
—Mamá, soy yo —dijo en un susur







