Poniendo en su Lugar a la Maldad...
–¡Majestad!
Al llegar al harén Zeheb observa como Defne, da consuelo a su hijo, mientras que otros dos de sus hijos observan atentamente hacia la cesta de mimbre en donde su pequeña hija se encuentra durmiendo dulcemente, así que se acerca y al ver al niño ve que el médico ha aplicado un ungüento para que las heridas en el rostro del pequeño sanen más rápido.
–Ya no se sienta mal su alteza, esa mujer nunca ha valorado ser su madre
–Ella no me quiere – sintiendo una caricia en su cabecita – ¿Eh?