Elizabeth Morgan
No sé cuantas horas paso aquí, hasta que suena una especie de alarma y las puertas de las celdas se abren de forma automática.
—No te separes de mí. — Me dice la mujer que mato al marido y aunque no confió en nadie, no sé porque pero le hago caso, la tercera tampoco se separa de nosotras
—Mi estomago ruge imagino que es medio día y solo tome una taza de café, me arrepiento de no haber comido el emparedado que me trajeron cuando me dan una bandeja con una comida que no se sabe n