*ATENTADO*
Kate Harris.
—Dios… —me quedé congelada cuando el auto que me trajo al edificio gubernamental, se detuvo.
Había muchísima gente. Reporteros, cámaras y todo tiempo de personas arremolinadas alrededor, mirando hacia el auto, entretanto me pregunté qué estaba pasando.
—Espere aquí, señorita Harris… —El conductor se bajó y rápidamente vi cómo unos guardias salieron del edificio para llegar al auto y abrir la puerta. Y aunque no estaba segura, tuve que bajarme.
Caminé en medio de la