Siempre me he sentido en una prisión sin salida, sin conocer la sensación de la libertad. Sin embargo, hoy por primera vez experimento algo distinto.
Desde aquí la ciudad parecía ser pequeña al igual que mis dificultades, mis miedos, mi sufrimiento y mi pasado...
Pero no era porque estuviese lejos del suelo, sino porque la belleza que contemplaban mis ojos me hacía olvidar todo mientras inundaba mi alma de felicidad.
La calidez de su mano sobre la mía interrumpió mis pensamientos, y al mirarlo,