CAPITULO 7
Renata abre de nuevo los ojos pues se siente muy débil en el lugar donde está, no sabe que hacer pero se siente completamente prisionera, tiene sus labios completamente secos y mucha sed parece que no soporta el calor del hogar —¿Dónde estoy?—pregunta llena de nervios mientras camina de un lado al otro pero tiene una cadena en su tobillo que no la deja moverse mucho más allá de aquella habitación.
— me alegra que estés despierta corazón, créeme que todo lo que tengo aquí es para ti y