CAPITULO 20
Colucci le pide a su amigo un copa de trago, del mejor que tenga para pasar el trago amargo de recordar a la mujer que más amo en su vida y que sigue siendo la única dueña de su alma y de su corazón.
— Teresa no puede haber desaparecido de esa manera, siempre tuve dudas de sus padres, nunca fuiste de su agrado — el hombre fuma un cigarrillo mientras le pasa el trago a Colucci.
— No lo sé, la verdad es que su desaparición fue un misterio, pero fue mi culpa, yo lo debí engañarla, ella