Capítulo 40. Entre el miedo y la rendición.
La tensión entre Fabio y Belinda seguía latente mientras él la ayudaba a subir al auto. Ella insistía en que estaba exagerando, pero él no estaba dispuesto a correr ningún riesgo cuando se trataba de su hijo.
—Deja de mirarme como si estuviera a punto de desmayarme —espetó Belinda, cruzándose de brazos mientras miraba por la ventana.
Fabio la observó de reojo mientras conducía.
—No estoy exagerando. Es mejor asegurarnos de que todo esté bien —respondió con calma, aunque su mandíbula estaba tens